La seguridad de una aplicación abarca el código que escribís, su comportamiento en ejecución y las dependencias que incorporás. SAST, DAST y SCA ayudan a revisar esas superficies desde perspectivas distintas.

SAST: revisar el código

El análisis estático examina código fuente o representaciones del programa sin ejecutar la aplicación. Puede detectar patrones inseguros y ayudar a identificar dónde revisar una implementación. Integrarlo en el desarrollo permite recibir señales temprano.

Los resultados necesitan contexto: un patrón detectado puede no ser explotable y una regla automática puede no comprender un flujo de negocio.

DAST: observar la aplicación en ejecución

El análisis dinámico interactúa con la aplicación a través de sus interfaces. Permite revisar respuestas, configuraciones y comportamientos visibles desde el entorno de prueba.

Su cobertura depende de los recorridos, los roles, los datos y los accesos disponibles. Una función que la herramienta no alcanza puede quedar fuera de la evaluación.

SCA: conocer los componentes

El análisis de composición identifica dependencias y ayuda a revisar vulnerabilidades conocidas y versiones. Es útil mantener un inventario y comprender dónde se utilizan los componentes afectados.

Una dependencia con una vulnerabilidad publicada requiere evaluar si la funcionalidad afectada está presente y cómo se usa en el producto. La prioridad de actualización debe considerar ese contexto.

Cómo combinarlos

La combinación adecuada depende de tu arquitectura y tu flujo de desarrollo. Lo central es que cada señal llegue a una decisión: investigar, corregir o documentar por qué no aplica.

Para profundizar

OWASP: análisis de código fuente y Web Security Testing Guide.